MINISTERIO DE ADORACIÓN

Nuestra Iglesia esta frente a un plan de crecimiento integral, por lo que debemos prepararnos para gozar y administrar los resultados que Dios nos dará. Nuestra congregación ha sido edificada musicalmente a través de hermanos, grupos musicales y coros, por lo que no debemos dejar de crecer  y edificarnos en una vida de verdadera adoración.

¿Qué es la Adoración?

Adorar significa literalmente postrarse, pero espiritualmente significa someterse. Podemos decir entonces que la Adoración es el sometimiento de nuestra voluntad a la soberanía de Dios. En Juan 4:24, Dios requiere de verdaderos adoradores, hombres y mujeres sometidos a la voluntad de Su soberanía.

Si hemos dicho que la adoración a Dios es un estilo de vida, y lo hemos entendido con claridad, vayamos a los siguientes puntos, que nos ayudaran a reflexionar y a encontrar enseñanzas prácticas para mejorar el desarrollo de este Ministerio.

  • Vivamos una Vida de Adoración. No podemos separar nuestro actuar en la vida cotidiana con nuestro actuar dentro de la Iglesia. Si estamos sometidos a la voluntad de Dios, lo estamos en todo ámbito de nuestra vida. Vivir una vida de Adoración es el resultado de haber experimentado una verdadera transformación.
  • Seamos adoradores genuinos. La búsqueda permanente para que todo miembro de nuestra Iglesia tenga como objetivo ser un verdadero adorador, queda expresada en cada culto y reunión, mediante experiencias de genuina adoración congregacional.
  • Adoremos a Dios en comunidad. Una experiencia de adoración congregacional es eminentemente comunicación. Tenemos comunicación con Dios y comunicación entre nosotros. Todo lo que ocurre en un culto o en una reunión cristiana gira en torno a Dios. Somos convocados a la adoración. No sólo adoramos al cantar, también lo hacemos al orar, al escuchar el mensaje de Dios en la predicación, en la entrega de nuestros diezmos, al reconocer a nuestros visitantes y darles la bienvenida. En fin, cada una de las acciones que llevamos a cabo en nuestros cultos y reuniones convergen en un solo propósito, Adorar a Dios
  • Adoración es cumplir con la gran comisión. La obediencia a Dios para el cumplimiento de la gran comisión, se da también en la búsqueda de su dirección, para implementar estrategias que permitan alcanzar a más personas y acercarlas al conocimiento de la verdad. Las nuevas generaciones deben ser prioridad en esta búsqueda. Si deseamos que la Iglesia avance y prevalezca, debemos sembrar en la Iglesia la pasión por el Evangelio.
  • Cantar a Dios es Adorar. Al cantar a Dios lo adoramos y damos alabanza a su Nombre, no importando el ritmo, pero Si es de importante trascendencia la teología del canto. Cada canto deberá llevar el claro mensaje de Dios de acuerdo a la Biblia.