MINISTERIO DE DIÁCONOS

Los Diáconos y su Origen Hechos 6:1-7.

Después de aquella memorable predicación de Pedro en el día de Pentecostés en que se añadieron tres mil personas, muchas de las cuales se fueron a sus lugares de origen pero muchas vivían en Jerusalén, esto fue lo que dio comienzo a la iglesia. Dentro de su organización, la iglesia contaba con un notable ministerio de beneficencia. Esto seguramente había sido heredado por la práctica judía en la sinagoga. Sin embargo, como hubo mucho crecimiento numérico, se dio la necesidad de una mejor organización y una mayor participación de la gente en el ministerio. Apareció un brote de murmuración por la aparente discriminación de las viudas judías sobre las griegas. Los Apóstoles plantearon el problema a la congregación, definieron la solución y establecieron el perfil de los nuevos oficiales:

  • No debían ser importados, sino del mismo pueblo. Esto implica sanas relaciones con la comunidad.
  • Llenos del Espíritu Santo, santidad, autoridad espiritual, desarrollo de dones y carácter.
  • Llenos de Sabiduría, habilidad para conocer la voluntad de Dios y para actuar a favor de otros.
  • Dedicados para este Trabajo, nombrados por la Congregación y reconocidos.

El resultado de todo esto fue que los pastores pudieron dedicarse a sus principales tareas, hubo gozo y conformidad en toda la Iglesia y la obra creció. Unos detalles importantes de la selección de los diáconos son:

  • No se hizo acepción de personas. Todos tenían nombres griegos, incluso uno de ellos era gentil (Hechos 6:5).
  • Se les ordenó delante de la Iglesia por medio de la imposición de manos (Hechos 6:6)
  • Se les permitió desarrollar un ministerio personal de acuerdo a sus dones (Hechos 6:8-7:60; 8:4-40)

Conclusiones del origen de los Diáconos:

  • Si hay Diáconos, hay mayor libertad para que los pastores desarrollen su propio trabajo.
  • Si hay Diáconos hay posibilidad de reconciliación y de que cesen las murmuraciones.
  • Si hay Diáconos se atiende a los necesitados.