MINISTERIO DE EVANGELISMO

La visión de la multiplicación es la visión del Ministerio de Evangelismo. Tal  ministerio se resume en el concepto de la multiplicación. Un  discípulo tiene que estar desarrollando a otros discípulos que a su vez puedan desarrollar a otros más. En este desarrollo se busca que los discípulos descubran sus dones y el llamado que Dios les ha hecho. Los que han sido llamados al evangelismo, deben tener la conciencia de que la multiplicación es la única manera de cumplir efectivamente la gran comisión.

Esta obra es totalmente espiritual, por lo que se requiere de desarrollar un carácter y una madurez espiritual que nos lleven a la conciencia de la responsabilidad que tenemos con Dios. Esta responsabilidad es la de testificar en todo el mundo, dependiendo totalmente del poder del Espíritu Santo que vive en nuestro corazón.

¿En  qué consiste la  multiplicación? Multiplicación es el adiestramiento necesario para el discípulo que ha sido llamado por Dios para ser un testigo, y convertirlo en un multiplicador. Un multiplicador es un discípulo que esta adiestrando a sus hijos espirituales para que se reproduzcan. Según 2ª Timoteo 2:2, el buen discípulo debe buscar “hombres fieles que sean idóneos para enseñar a otros”. No se trata de llevar un programa de evangelismo como lo hacen otras Iglesias, mas bien, lo que se busca es que todos estemos cumpliendo con la comisión que nos dejo nuestro Señor Jesús, por lo que:

La primera fase de nuestra visión es simplemente evangelizar. Cada miembro de nuestra Iglesia estará testificando a sus familiares, amigos y vecinos, de todas las cosas grandes que Cristo ha hecho en sus vidas. Las personas que sean tocadas en su corazón por el Señor, serán invitadas a conocer más de Cristo, esto se hará en un grupo pequeño de clase dominical, o en un grupo en el hogar de un hermano, o en un discipulado personal. Por lo que el trabajo de todos los miembros de la Iglesia bautista Dios con Nosotros será evangelizar y nada más, así se completa la primera fase.

La segunda fase es la multiplicación. Cada persona que aceptó a Jesús como Señor y Salvador personal, será atendida en las tres áreas que ya comentamos. En Un grupo pequeño de clase dominical, o un grupo en un hogar, o en un discipulado personal. Se debe tomar en cuenta que una vez que la persona conozca a su discipulador, este le tomara de la mano y lo llevará en el camino del crecimiento, por medio de lecciones de la Biblia y de la vida misma del discipulador. Nuestra Iglesia entiende el discipulado como una transferencia de vida, por lo que el ejemplo y no sólo el discurso, son los elementos más importantes en el crecimiento del creyente. Pablo dijo: “Sed Imitadores de mi, así como yo de Cristo” (1ª Corintios 11:1). El Apóstol hizo esta petición en dos ocasiones a los corintios, la otra la encontramos en 1ª Corintios 4:16. Pablo ruega que lo imiten, que se fijen muy bien en su conducta por que esta es idéntica a la de Jesucristo. En el versículo 20 del capitulo 4 dice que el reino de Dios no es sólo palabras sino también poder, el poder de Dios trabajando en la vida del creyente. El discipulador debe respaldar sus palabras con su vida sólo así tendremos discípulos fuertes que cumplan con la multiplicación.

La tercera fase es hacer del nuevo cristiano un discípulo. Una vez que el nuevo cristiano comienza con su discipulado, nuestra única meta será que este nuevo creyente llegue a ser un discípulo o seguidor de Cristo. Que cumpla con las ordenanzas de la Iglesia, y busque a otras personas que no conozcan a Cristo para contarles cuan grandes cosas ha hecho Jesús en su vida. El recién convertido dejará de serlo, para convertirse en un fiel seguidor de Cristo, capacitado para llevar a otros a los pies de Cristo. Esto provocará un crecimiento sin precedentes en nuestra congregación, así lograremos extender el reino de Dios por toda la tierra, y sólo así el Señor Jesús regresará en toda su Gloria. La tercera fase es muy importante por que en ella veremos los resultados de todo el esfuerzo que se esta realizando en el ministerio, si vemos una comunidad creciente y pujante de hombres y mujeres consagrados que comunican al mundo el evangelio

La cuarta fase es exitosa al producir otros discípulos.  La cuarta y última fase consiste en producir nuevos discípulos, es decir, todos los miembros de Dios con Nosotros no cesan de evangelizar, están compartiendo siempre las buenas nuevas de salvación a toda criatura. El resultado es que vienen nuevos creyentes y los comenzamos a discipular en los tres espacios que tenemos para tal efecto. Estos nuevos creyentes se convierten en nuevos discípulos por la sabiduría y el ejemplo de vida de sus discipuladores. Finalmente, los nuevos discípulos comienzan a discipular a otros nuevos creyentes, compartiendo la sabiduría recién adquirida y modelando su nueva vida en Cristo.